Virus de boca, mano y pie en bebés: síntomas, tratamiento y prevención
El virus de boca, mano y pie es una de las infecciones infantiles más frecuentes, especialmente en bebés y niños pequeños. Aunque suele ser leve, genera muchas dudas en las familias por sus síntomas visibles y su facilidad de contagio. Conocer cómo identificarlo, tratarlo y prevenirlo es clave para actuar con tranquilidad y seguridad.
¿Qué es el virus de boca, mano y pie?
El virus de boca, mano y pie es una infección viral causada principalmente por el virus Coxsackie A16, aunque también puede estar provocada por otros enterovirus. Afecta sobre todo a niños menores de 5 años, especialmente en guarderías y colegios infantiles.
Es una enfermedad benigna y autolimitada, que suele resolverse por sí sola en una o dos semanas.
¿Cómo se contagia el virus de boca, mano y pie?
El contagio es muy frecuente debido a su alta capacidad de transmisión. Puede producirse por:
- Contacto directo con saliva, mocos o heces infectadas.
- Gotas respiratorias al toser o estornudar.
- Contacto con superficies contaminadas (juguetes, chupetes, mesas).
El riesgo de contagio es mayor durante los primeros días de la infección, aunque el virus puede eliminarse durante varias semanas.
Síntomas más frecuentes en bebés y niños
Los síntomas del virus de boca, mano y pie suelen aparecer entre 3 y 6 días después del contagio e incluyen:
- Fiebre moderada o alta.
- Malestar general e irritabilidad.
- Pérdida de apetito.
- Dolor de garganta.
- Pequeñas ampollas o llagas dolorosas en la boca, lengua o encías.
- Erupciones o ampollas en manos, pies y, en ocasiones, glúteos.
En la mayoría de los casos, los síntomas desaparecen en 7–10 días sin dejar secuelas.
Tratamiento del virus de boca, mano y pie
No existe un tratamiento específico para eliminar el virus, por lo que el enfoque es aliviar los síntomas y prevenir complicaciones.
Desde la farmacia se puede recomendar:
- Antitérmicos y analgésicos (como paracetamol) para controlar fiebre y dolor.
- Hidratación frecuente, ofreciendo líquidos fríos o a pequeños sorbos.
- Alimentos blandos y fríos para reducir las molestias bucales.
- Geles o soluciones calmantes orales para aliviar las llagas.
- Mantener una correcta higiene de manos y limpieza de objetos.
No deben utilizarse antibióticos, ya que no son eficaces frente a infecciones víricas.
El papel de la farmacia en el cuidado del bebé
La farmacia es un punto de referencia clave para las familias, ya que ofrece:
- Asesoramiento profesional personalizado.
- Productos seguros para aliviar los síntomas.
- Información fiable para prevenir contagios.
- Detección de signos de alarma que requieren consulta médica.
¿Cuándo acudir al pediatra?
Se recomienda consultar con el pediatra si:
- El bebé es menor de 6 meses.
- La fiebre es alta o no cede.
- Existe dificultad para beber o signos de deshidratación.
- Las lesiones empeoran o se extienden.
- Aparecen síntomas neurológicos (somnolencia excesiva, rigidez, convulsiones).
Conclusión
El virus de boca, mano y pie es una enfermedad común en la infancia que, aunque molesta, suele evolucionar favorablemente. Una correcta información, el acompañamiento del farmacéutico y unos cuidados adecuados permiten aliviar los síntomas y evitar complicaciones.




